Taller para aprender el manejo del "triángulo de exposición" aplicado a actividades subterráneas
RESEÑA REDACTADA POR ALUMNO: https://www.instagram.com/m_y_a_e_p/
"Tuve una gran experiencia con Pantalasa Expediciones. Hay lugares donde la luz no se comporta como espero. Donde no entra, se filtra. Esta semana participé en un curso de aproximación a la fotografía en cuevas, y fue justo eso: una primera toma de contacto con un entorno tan fascinante como exigente.
De camino a la cueva, la experiencia ya empezó a sorprenderme: vimos bisontes y decidimos parar a hacer algunas fotos. Fue uno de esos momentos inesperados que te obligan a reaccionar rápido, a ajustar parámetros casi sin pensar y a dejarte llevar por la escena.
La práctica me llevó a trabajar en condiciones muy concretas: altos contrastes de luz, oscuridad casi total y la necesidad de construir la iluminación desde cero. En una cueva no hay puntos medios: o tienes luz directa o tienes sombra profunda. Esto me obligó a decidir constantemente cómo exponer cada toma, sabiendo que no siempre es posible equilibrarlo todo.
Uno de los aspectos más interesantes fue el uso de distintos tiempos de obturación. Aunque pueda parecer que en un entorno así todo es estático, la realidad es otra. Probé velocidades más rápidas para evitar trepidación, pero también exposiciones más largas que, aunque introducían cierto desenfoque, aportaban una atmósfera muy coherente con la experiencia de estar allí dentro.
Durante el curso, también trabajé con iluminación artificial: frontales, linternas y pequeñas fuentes de luz que no solo servían para ver, sino para “dibujar” la escena. Aprendí a colocar la luz lateralmente para resaltar texturas, a crear siluetas con contraluces y a entender que, en este contexto, iluminar es casi tan importante como encuadrar.
Al tratarse de un curso de iniciación, el enfoque fue muy práctico y accesible, pero sin perder profundidad. Más que buscar la foto perfecta, se trataba de comprender cómo reacciona la cámara (y yo mismo) en un entorno tan particular.
Me llevo no solo imágenes, sino una nueva forma de enfrentarme a la fotografía: más consciente, más paciente y abierta a lo imperfecto. Porque en la cueva, la belleza muchas veces está precisamente en lo que no se puede controlar."
¡Gracias a Damián por su descripción del taller!

